Un apetito desmesurado

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Daan
Lobo Terrible
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Un apetito desmesurado

Mensaje por Daan »

La comidilla del día

¡Eh, Martillo, sírveme un negro amargo! No te vas a creer lo que nos ha pasado hoy… No, no hay manchas de sangre en la habitación que tengas que limpiar. Que no, que tampoco hemos bajado a rematar a Grandrie otra vez ¿te crees que sólo nos dedicamos a eso? No, no, mejor no respondas. ¿Quieres oír una historia o no?

Resulta que estábamos terminando una pequeña expedición -y no pongas esa cara porque son esas expediciones las que pagan tu bebida- cuando nos encontramos que un enano loco había masacrado a todas las gallinas, cerdos, y a varios habitantes de Khelb. Lo vimos allí, Delor, Gregor y yo. Desnudo, despedazando a un aldeano con sus propias manos y llenándose la boca de vísceras. La verdad es que la imagen no era nada agradable.

¿Que qué hicimos? Lo que haría cualquiera cuando se le lanza un enano con tripas humanas entre los dientes al cuello. Pegarle unas cuantas hostias hasta que cayó al suelo. Y te juro que no queríamos matarlo, pero tenía la nuca muy blanda. Hasta aquí, parece todo un accidente de estos que pasan por el norte, ¿verdad? Pero es que no sabes lo interesante… el enano ¡resulta que estaba lleno de cicatrices de un señor demoníaco, Yeenoghu!

Sí, sí, como te lo digo. Puedes escupir al suelo para ahuyentar a Beshaba. Los habitantes que habían sobrevivido -un poco interesados, te lo digo yo, que sólo salieron a ayudar cuando prometimos pagarles unos cuantos cerdos y nos querían vender a un niño-, resulta que vieron al enano energúmeno llegar desde el Paso de Argluna. Llevaba un martillo de la milicia de Felbarr, reventó la cabeza a un aldeano y empezó a comerse todo lo que llegaba. En el Paso encontramos a un puñado de guardias de Felbarr que llevaban grilletes para un prisionero, y que habían muerto peleando con gigantes. Uno más uno, dos…

Pero lo más interesante… acércate, esto no es para hablarlo en voz alta… es que llevaban un informe explicando que trasladaban al enano a Argluna para que lo examinara un arcano, porque había enloquecido tras capturar a un gnoll en las montañas y tratar de interrogarlo. ¡Era un clérigo de Moradin! Y el diario del enano… era espeluznante.

Hambre. Tenía un hambre voraz que le había contagiado ese bicho, una hiena de esas que no dejan de reír y que llegó a imponerse a un puto clérigo de Moradin hasta el punto de hacer que le devorara… ¡Pobre diablo! ¡Se comió a un gnoll!

En fin... finalmente llevamos el cuerpo y las notas a Argluna, para que sus arcanos se encargaran de lo que tengan que averiguar y cerrar el caso de ese loco.

Y te preguntarás, Martillo... ¿por qué te cuento todo esto? ¡Es porque tiene moraleja!

Primero, no intentes hablar con un bicho loco adorador del demonio que sólo se ríe como un maníaco. No es inteligente. Y segundo, cuida mucho lo que comes. Especialmente si son bichos del camino. Así que no le compres carne a cualquiera que te la venda, que nunca puedes saber de dónde ha salido. Y ahora, anda, ponme un estofado con patatas para empapar el negro amargo. Pero que sea de ternera buena. ¡Qué hambre me ha dado todo esto!
Diario de un clérigo de Moradin
Por Savras

"El primer don es el hambre. Es su bendición. Es la llamada a traer la muerte. El segundo don es la propia muerte. La muerte prueba nuestra fuerza. La muerte purga nuestros miedos. El tercer don es el miedo. Temo fallarle. Temo no saciar su hambre."

Día 2
El prisionero continúa gruñendo y resistiéndose, a pesar de haber perdido brazos y piernas durante la batalla. Le dejaré que pase hambre durante unos días para combatir su fortaleza mental. Si el gnoll tiene algún tipo de vínculo con el Abismo, debo mantener mi voluntad alta para someterla.

Día 6
A pesar del tiempo y esfuerzos, y la falta de alimento, no presenta pérdida visible de vigor.

Día 11
Todavía se resiste. Su fuerza no ha disminuido. No deja de reír.

Día 13
Muy a mi pesar, debo iniciar el ritual mañana. Deseaba haber mermado su voluntad antes, pero debo enfrentar al Abismo ahora antes de que todo esto me debilite a mí.

Día 14
Ha sido... extraño. Nuestras voluntades se han enfrentado y, de algún modo, el ritual ha conectado nuestras mentes. Me vi asediado simultáneamente por hambre y rabia, como si una fuerza más allá de mí hubiera alcanzado mi mente y me hubiera ordenado solo matar y devorar.

Aunque solo duró un momento, fue una sensación terrorífica para mi mente pero, de algún modo... también reconfortante al sentirme como parte de algo más grande. Más grande incluso que lo que me aporta la religión... Pude sentirlo, dentro de mí, engullendo mi fe. No era el hambre de una bestia, era el hambre de todo...

Día 15
He realizado otra vez el ritual. Esta vez me he dado cuenta de dónde empezó el hambre. Fue consumido por el hambre infinita y la furia desatada del señor infernal Yeenoghu, y lo supe en ese momento… Nunca podría ser saciada.

Traté de hacerle frente, pero el hambre me llamaba, resultaba... satisfactoria. Maté y devoré una cabra mientras estaba vinculado al gnoll. Iba a matarla con un cuchillo, pero lo hice con mis manos. La carne estaba caliente. Me alimenté. Alimenté a Yeenoghu, y fue glorioso.

Día 16
Tercer ritual. Noto como mis preocupaciones quedan atrás. Años de mentiras con Moradin, pero el hambre se come el desengaño, me purga y llena.

El hambre es todo lo que importa, me purga y llena.

Es más grande que yo, mas grande que todos nosotros. He grabado la marca que portaba el gnoll sobre mi pecho, sentía que me llamaba. Ahora lo noto mucho más cerca.

Maté y devoré al gnoll, empujado por el hambre. No se resistió. Siempre lo había hecho, pero esta vez no. Tan solo se reía, y yo lo hice con él. Entendí el significado de esas carcajadas, por fin. Él come lo que comemos. Mata lo que matamos. Vendrá si nos alimentamos bien. Y yo seré él, y él será yo. Nosotros.

Nunca más estaré solo, nunca más sentiré miedo, ni dudas. Nunca más estaré hambriento. El mundo es mi alimento...

H1RLJTxF9hs
Daan - Perista profesional y lianta ocasional en paradero desconocido
Seda - Cúmulo de problemas con ballesta en paradero conocido
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