Delia K´Noth - Locura bajo la Luna Violácea

Los trovadores de la región narran la historia de sus héroes. (Historias escritas por los jugadores)

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Yrian
Tejón Convocado
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Delia K´Noth - Locura bajo la Luna Violácea

Mensaje por Yrian »

---- INICIO DE LA HISTORIA ----

En una noche tormentosa una figura caminaba encorvada apoyándose en un viejo y roído bastón, aproximándose con premura a la puerta que se posaba delante de él. Al entrar en la posada se hecho hacia atrás la capucha calada por la lluvia y se sentó en la silla mas próxima junto a unos jóvenes alegres que bebían sin cesar

-Disculpen, ¿podrían invitar a este viejo carcamal a un buen trago para calentarme del frio?, les pagaré con una buena historia - pronunció el anciano con una amplia sonrisa en su rostro.
Los presentes a la mesa se miraron por unos instantes divertidos.

-Está bien viejo, pero más vale que sea interesante -masculló uno de ellos tras beber un buen trago de su jarra.

-No te preocupes, no les dejará indiferentes jovencitos -respondió el anciano.- Mi historia comienza con una bella dama, como toda buena historia, pero no todo es tan bonito en las historias reales-, el viejo comenzó a relatar su historia tras dar un buen trago a la jarra de vino que le ofrecieron.

Muerte, oscuridad, perdición, no habría otra forma de obtenerla, oculto a su familia en las sombras, todo por conseguirla a ella...

Encerrada y torturada durante siglos, Delia K'Noth permaneció en la oscuridad impasible de una vieja ermita abandonada situada bajo tierra. Por desgracia para ella su sangre élfica no le permitió abandonar este mundo y descansar en paz con el paso del tiempo.

La oscura presencia se cernía sobre ella impasiblemente, sin dejarla respirar, sin dejarla descansar, así iría consiguiendo el propósito deseado, conseguir sucumbir sus deseos, sus pensamientos, su libertad. Sola en el completo olvido de su soledad, su cuerpo herido desangrándose eternamente, para volver a ser curada y de nuevo sometida a tortura.

Los dioses no juegan limpio, y ella no falla en su trabajo, la dama oscura hizo buen trabajo, no decayó en su empeño, hasta conseguirlo...

Su objetivo estaba marcado, su destino sellado, y sus movimientos totalmente calculados, así la diosa oscura moldeo a su marioneta, ella conseguiría sus propósitos para su señora, se mezclaría entre los mortales para obtener su meta, la muerte, pues de otra forma, no la dejará descansar en paz...

Sentada frente al vacío del mar Delia cavilaba sobre su tiempo pasado en las profundidades de su encarcelamiento.

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Su oscuro ser iba tomando forma dentro de ella, susurros en su cabeza que no podía alejar, rastros en su camino que la dirigían inexorablemente hacia su adalid, fue dirigiendo cada uno de sus pasos, cada palabra, cada gesto, incluso cada movimiento calculado al milímetro para dar su aspecto, solo una clara luz se filtraba a través de su mente, como una cueva iluminada por una fuente de luz.



Las piezas están colocadas, su máscara bien fijada y adentrada en los lares de las tierras adyacentes a su destino, se sitúa ella como un caballo en un tablero de ajedrez, los acontecimientos ocurren cada vez con más frecuencia, su voz, esa maldita voz recomiéndola lentamente hasta cumplir sus deseos, hambrienta, voraz, sin descanso, ni un momento para soñar despierta, ni si quiera un instante para soñar que muere, no la dejará descansar en paz hasta que acabe su cometido, la verdadera razón por la que ella, y no otra se encuentra en su lugar.

Habiendo recorrido las ciudades más fructíferas a su paso, conociendo sus alrededores, nada puede quedar a la ligera, todo debe de estar calculado y previsto, si no cualquier inconveniente podría desbaratar todo su trabajo. Incluso los aldeanos de los pueblos vecinos conocen su nombre, caras de alegría y bondad a su paso, malditos ingenuos, no llegan a comprender la grandeza de sus actos, pues como bien sabe ella misma, nada se hace por hacer, todos somos piezas de ajedrez en este juego divino, y los peones son los más poderosos en esta batalla por la conquista de los deseos.

Ella fue muy clara, ella dictaba y ella obedecía sus órdenes, le relató sus próximas víctimas y Delia sabe actuar conforme a sus recursos, fueron cayendo uno a uno.

Oscuridad, rodeando a sus enemigos, pero aún más a sus conocidos, pues ella no tiene amigos, no puede, no la dejarían, solo son sentimientos que entorpecerían su labor, y la dama de la noche no consienten ningún fallo en su maquiavélico plan, cada uno desempeña su función en esta vida, y Delia sigue colocando sus piezas estratégicamente, espiando y manteniendo vigilados a sus posibles ayudantes, y aún más vigilados a sus posibles enemigos, atrayéndolos hacia sus garras, atrayéndolos hacia si jugando con ellos.




Así iniciaba su viaje, a las órdenes de su dueña, paso a paso



Sus enemigos caen a sus pies rendidos, Delia es su filo y ella es la empuñadura que la maneja, tras encargos de legalidad sospechosa, Delia no permitirá que su verdadero rostro sea desvelado, todo se echaría a perder, muy pocos han visto su mirada, esa mirada vacía de sentimiento, vacía de alma, una mirada violácea rojiza.

El silencio reinaba en la taberna mientras el anciano relataba su cuento.
-Vamos viejo, ¿qué ocurrió después? -pregunto uno de los que acompañaban su historia.

-Calma, calma -respondió el anciano, tras esto dio otro buen trago de vino y mesándose la barba abrió nuevamente la boca para proseguir su relato.

Delia proseguía realizando su trabajo, pero para proseguir en su empeño debería desempeñar un papel nunca antes hecho por ella, la magia le haría falta.

Persiguió las habladurías que había oído sacándoles información a diversos borrachos en las tabernas de los poblados que iba recorriendo. Tras unos meses dio con aquello que andaba buscando, se vistió con ropas andrajosas y una sonrisa en su rostro, nunca hay mejor disfraz que este para realizar lo que se debe sin levantar sospechas. Tras seguir a la oscura figura durante días, descuidó su sigilo y fue vista por el caminante al que espiaba, y dándose la vuelta hondeando al aire su negra capa, unos rayos de color rojizo dejaron a Delia inconsciente, pero por fortuna para ella, había encontrado a su nuevo maestro del que aprender.

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Tras un largo año a su lado, y lista para partir, abandonó sin decir nada, ni despedirse al que había sido su maestro durante ese largo tiempo, ahora poseía el conocimiento para proseguir su camino sola, tenía los conocimientos básicos para iniciar su siguiente movimiento y viajar a su siguiente cometido........Las tierras de la Marca Argéntea....
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