Skalf el Tuerto: Pasado y Presente.

Los trovadores de la región narran la historia de sus héroes. (Historias escritas por los jugadores)

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Shanaar

Skalf el Tuerto: Pasado y Presente.

Mensaje por Shanaar »

Nacido y criado en Felbarr sin mas familia que su hermano Gotark, Skalf fue un rebelde que atentaba contra todos los logros de su hermano. Este era un acolito de Berronar Argentica ademas de un escultor nato, que siempre recibia las atenciones y alabanzas de todos.

Lejos de presentar la estabilidad mental que caracteriza a su raza, el protagonista de nuestra historia saboteaba cada cosa importante que Gotark hacia. El hecho de ser el hermano mayor y ver como el menor era mucho mas importante que el, le pateaba por dentro.

Skalf por ese entonces era conocido como Skalf Barbafragua, debido a que su vello facial era del color de la forja al rojo vivo. Gotark por su lado tenia el apodo de Gotark Mantosereno, debido a un manton blanco con la insignia de Berronar Argentica que siempre llevaba consigo, y a lo calmado de su personalidad. Skalf nunca destaco en ninguna de las cosas que identifican a un buen enano (no iba a las minas, no se esforzaba en aprender a luchar, no le gustaba la cerveza, era delgado...) y por eso siempre fue un marginado social, cosa que ayudaba a sus constantes intentos de perjudicar la imagen de su hermano. No por hundirle realmente, si no, con una malicia fraternal llevada al extremo.

Un dia, Gotark fue escogido para hacerse cargo de una gran responsabilidad: tenia que esculpir la estatua de un heroe enano caido en batalla, y para ello usaria un artefacto muy celado dentro del templo de Moradin... el Cincel de las Eras, un cincel consagrado en nombre de Moradin y la memoria de los grandes enanos caidos, que se decia, toda estatua que tallase permaneceria intacta por siempre bajo la proteccion de creador de los enanos. Era un gran honor ser esculpido con ese cincel, pues de un modo filosofico entregaba la inmortalidad al recuerdo de la imagen grabada en la roca. Gotark acepto el encargo con honores, pero la noticia llego a oidos de Skalf.

Una noche, Skalf se metio de a escondidas en la capilla donde guardaban el cincel con toda la intencion de robarlo. Pretendia devolverlo despues, solo queria que su hermano quedase como un idiota. Lo que sucedio entonces es que el hermano no era tan tonto, y se habia escondido en la misma capilla esperando por lo inevitable... y al ver esa barba roja deslizandose entre las sombras, descubrio al intruso con una linterna de aceite y pronto, se enzarzaron en una pelea.

Pelearon como los dos hermanos que eran: a puñetazos. O almenos eso fue al principio, pues en un desliz, Skalf llego al altar y agarro el cincel con una sonrisa triunfal... Gotark se le arrojo encima, volvieron a forcejear... y entonces, ocurrio:

El grito se escucho por toda la fortaleza, propagandose el eco como la polvora y despertando a los que dormian. Al llegar los altos clerigos a la capilla, encontraron a Gotark palido y sentado en el suelo, viendo a Skalf salpicado de sangre y doliendose del ojo en el que tenia clavado el Cincel de las Eras.

Nunca mas recupero la vision del ojo derecho.

Pasaron las semanas y el consejo de clerigos dio la razon a Gotark, por lo que no lo culparon de lo sucedido. Skalf logro recuperarse, y a pesar de que la justicia enana considero que ya habia sufrido el castigo merecido por su sacrilegio, este decidio irse sin orgullo alguno de la ciudad que le habia visto crecer. Atras dejo no solo a su hermano y sus recuerdos, tambien su nombre... dejo de ser Skalf Barbafragua, para convertirse en Skalf el Tuerto, un apodo del que nunca presume en publico y que carga como una cruz.

Eso sucedio a la edad de cincuenta y dos años, y siendo un enano inexperto y solo en el mundo, encontro sustento al enrolarse en un grupo de bandidos que lo usaban para transportar los paquetes de los botines y saqueos. Ahi Skalf aprendio lo que era la disciplina real, y paso varios años en que adopto sus costumbres y habitos, asi como nuevos idiomas que le ayudarian en el futuro. Se habia tornado mas disciplinario, pero la malicia con la que martirizaba a su hermano se habia convertido en sadismo real.

Skalf fue escalando posiciones en la banda y acabo siendo uno de los que daban ordenes, pero su codicia le llevo a matar traicioneramente al lider del grupo para intentar ocupar su lugar. El resto de bandidos le descubrieron y lejos de aceptarle, le persiguieron, por lo que tubo que volver a huir. Un tiempo despues creo su propia banda de criminales y profugos de la justicia llamada Los Hachas Rojas, pero apenas cuando comenzaban a tener algo de renombre, los bandidos que seguian persiguiendole emboscaron a sus hombres y los mataron a todos... Skalf clamo venganza y logro ingeniarselas para conducirles a una trampa, directamente al territorio de una tribu orca. El enano se sonreia satisfecho mientras observaba desde la seguridad de unos arbustos, como los orcos destrozaban los cadaveres de sus perseguidores. Esos no volverian a ser un problema.

Para bien o para mal, eso le habia enseñado una leccion. Si demostraba abiertamente sus intenciones al mundo, el mundo conspiraria para arruinarlas tal como el habia hecho con su hermano Gotark. En sus cabilaciones y dilemas encontro un ladronzuelo herido de muerte por un virote de ballesta en el higado, que recostado contra un arbol, alzaba sufridos rezos a Mascara... Skalf se le acerco e interesado escucho al desdichado hasta que expiro su ultimo aliento. Descubrio la existencia de Mascara, una deidad alejada del panteon enano... pero cuyo culto daba solucion y respuesta a todas sus dudas.

Armado de una renovada determinacion, Skalf siguio como bien supo las directrices de la deidad del latrocinio y las intrigas sombrias, aunque muy al estilo enano y sin demasiadas sutilezas. Su nueva apariencia le hizo parecer un buen tipo, alguien en quien confiar secretos que no se contarian a otros y con quien compartir camino a lugares lejanos... el enano de nuestra historia se aprovecho buenamente de eso, y no tubo que volver a ejercer de vulgar bandido para conseguir lo que queria. La gente, simplemente, se lo daba en mano con una sonrisa.

Cuarenta años despues, en el aniversario de la marcha de su ciudad natal, los pasos de Skalf le conducen nuevamente a la Marca Argentea. Quien sabe con que motivo, quien sabe con que objetivo...
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