Nodin, el batidor elfo

Los trovadores de la región narran la historia de sus héroes. (Historias escritas por los jugadores)

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eXor79
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Nodin, el batidor elfo

Mensaje por eXor79 »

Has podido ver a Nodin por Nevermortas o por Sundabar, y quizás hayas escuchado alguna conversación con alguien que quería contratarlo para abrir camino:

Imagen

"Yo soy Nodin, No me llames ‘elfo’, no me llames ‘amigo’. Llámame si tienes trabajo y monedas suficientes.
Trabajo limpio, rápido y sin preguntas que no quieras responder. Mi arco está siempre donde debe estar: en mi espalda cuando charlamos, y en mis manos cuando llega el momento.
Paga, y hablamos. Si tu objetivo respira, puedo encontrarlo. Si se mueve, puedo seguirlo. Y si es un problema… puedo resolverlo.
Así que dime, ¿quieres contratarme… o quieres que siga caminando?"



Nació en el Bosque del Velo Azur, un reino oculto de los elfos del bosque donde los sonidos del dosel eran música y advertencia. Desde joven, mostró talento natural para el rastreo y la puntería, lo que le valió ser reclutado por la Orden de los Ojos del Roble, batidores entrenados para vigilar, acechar y eliminar amenazas.
Su entrenamiento fue riguroso y sagrado: aprendió a leer huellas casi invisibles, a disparar en pleno salto, y a moverse durante días sin dejar rastro. Como todos en su orden, juró lealtad a Solonor Thelandira, considerando cada misión una cacería bendecida.


La calma terminó cuando los sirvientes de Shar, comenzaron a corromper el Velo Azur. Nodin fue de los primeros en detectar la amenaza: árboles supurando savia negra, huellas imposibles, y un silencio que no era natural. El consejo actuó tarde.
En el ataque que luego se conocería como El Amanecer de las Cenizas, hordas de criaturas sombrías arrasaron el bosque. Nodin lideró una retirada desesperada de supervivientes, y en ese caos perdió a su mentor, Ethrien Cienhojas, quien le confió su arco y un talismán sagrado antes de morir. Ese día, Nodin entendió que los juramentos no bastan si no hay acción inmediata.


Sin bosque al que volver, Nodin decidió vender sus habilidades como rastreador, explorador y tirador al mejor postor… siempre que la causa no contradijera su código. Evita trabajar para quienes dañan la naturaleza o sirven a Shar, pero fuera de eso, la paga es la ley.
Entre sus clientes se cuentan caravanas, compañías mercenarias y guardias fronterizos. Sus trabajos van desde escoltar expediciones hasta eliminar líderes enemigos o abrir rutas seguras a través de territorios hostiles. No presume de sus hazañas, pero quienes han trabajado con él saben que cumple siempre lo que promete.

Ahora, Nodin se encuentra en Nevesmortas, una ciudad dura en la frontera entre el hielo y la penumbra. Aquí ofrece sus servicios como aventurero y mercenario, a la espera de contratos… y quizás de pistas sobre los Enlutados de Umbra-Keth.

Antes de cada misión, realiza un pequeño ritual: clava una flecha en el suelo, apoya las manos en ella y susurra para si mismo:

"Solonor, guíame. Que la paga sea justa, que el disparo sea certero, y que el bosque algún día vuelva a oírme."
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