Re: Balada del último Colmillo (ON rol)
Publicado: Vie Ene 06, 2012 12:11 pm
*Anotaciones en el diario de trabajo de Daya*
Me dispuse a revisar anotaciones antiguas sentada en los camerinos del teatro tras la narración de Eowaran en la arena de Sundabar, me mostraron un libro allí mismo escrito en idioma Bedín antiguo, más tarde supe que se trataba de un tratado demoníaco, algo bastante común (no era el primero que veía) pero dados los acontecimientos con los trasgos cambiaformas en la cueva del norte de Neves no quedaba opción alguna que investigar una serie de casualidades que a mí, me comenzaban a escamar.
Los aventureros de la cueva hicieron mención a dos libros hallados a los pies de un altar donde parecía llevarse a cabo un ritual. La mención al corazón de un león del desierto me hizo recordar de inmediato otros sucesos acontecidos, Ricewen recordaba estos hechos al igual que yo. Habían tenido lugar al menos un lustro antes.
Todo dio comienzo cuando se encontró una caravana con emblemas Zhents en las inmediaciones de la villa, había sido objeto de un atentado aunque nunca supimos nada de los autores, casi a la par se encontró un ejemplar de león del desierto, portaba un collar con un amuleto, si la memoria no me falla, era un colmillo. El exótico animal era perseguido por unos orcos pertenecientes a alguna tribu que hasta entonces no había visto, su ferocidad fue recordada durante mucho tiempo sin embargo, tampoco volvieron a verse después de que un grupo de elfos a caballo acabase con ellos, éstos últimos también desaparecieron sin más. Días después de este suceso, dirigía mi camino hacia el norte haciendo parada en el Hospicio y allí encontré un extraño libro. Se trataba de la narración sobre un grupo elfo procedente de Eternoska pero nunca reconocido por los dirigentes de la ciudad. La Sombra de Plata era el título del libro, que por supuesto aun conservo.
De igual forma que sucedieron los hechos, dejaron de suceder perdiéndose parece ser, en la memoria de casi todos los aguerridos aventureros.
Quizá no tenga nada que ver con lo que hoy sucede, pero mi mente no puede dejar de ver coincidencias en todo lo que a posteriori ha pasado. Estando en la posada de la Bifurcación nos pidieron salir para llevar a cabo una investigación rutinaria, salimos pues para dejar paso a un nutrido grupo de elfos portadores de emblemas de una casa noble Los Daeroon. Sellaron la posada con magia, ninguno podíamos acercarnos, entrar o cualquier cosa parecida. Evidentemente eso, despertó la ya nutrida imaginación de todos. Preguntamos al cochero que había conducido la caravana, le habían pagado bien por su discreción y tan solo nos informó de donde procedían, del Anarouch; sus labios se sellaron después. Nos dirigimos entonces hasta el acampado que hay cerca y éste fue quien nos habló de un extraño campamento levantado en el camino de Abdar. Decidimos ir a investigar y si procedía, informar a los caballeros argenteos.
Al llegar allí, observamos un campamento desierto, varias armas estaban sobre la hierba y los calderos humeaban envolviendo con olor al rancho. Varios estandartes se disponían a la entrada del asentamiento, reconocí en ellos al de un grupo de mercenarios cuyo radio de acción era el Anarouch, trabajaban por oro esperando encontrar riquezas que les retirasen de la vida propia del mercenario, mis informaciones aseguran que ha trabajado para los Zhentarines. No gustándome nada la situación pedí al grupo que marchásemos e informásemos de la situación del campamento pero a esas alturas, el resto de mis compañeros andaba rebuscando. Escondido en un cofre se halló otro ejemplar que hablaba sobre la Sombra de plata, el mismo libro que yo conservaba desde años atrás. Además de éste, se encontró lo que parecía un cuaderno de campo con varias anotaciones. El escrito narraba lo que a mi juicio era una huida de alguien pues en una de sus líneas explicaba que eran perseguidos de cerca, y que por increíble que pareciese, ni siquiera una Umbra habían encontrado al atravesar Ascore.
Convencí finalmente a los demás para marchar cuando de pronto la luz rojiza y asfixiante de las llamas nos envolvió. Fue el prólogo a varias cargas orcas, orcos que no identifiqué de la región. Estaban organizados por varios chamanes y brujos.
Todo se calmó tras este acontecimiento, todo calmado hasta hace apenas una deckana, cuando se impidió el que parecía un ritual en honor a alguna deidad orca.
Quise de nuevo echar un vistazo al libro que me enseñaron en la arena de Sundabar y efectivamente comprobé que se trataba del tratado de un brujo, Al-Mijhab y a quien se hallaba sometido.
Me dispuse a revisar anotaciones antiguas sentada en los camerinos del teatro tras la narración de Eowaran en la arena de Sundabar, me mostraron un libro allí mismo escrito en idioma Bedín antiguo, más tarde supe que se trataba de un tratado demoníaco, algo bastante común (no era el primero que veía) pero dados los acontecimientos con los trasgos cambiaformas en la cueva del norte de Neves no quedaba opción alguna que investigar una serie de casualidades que a mí, me comenzaban a escamar.
Los aventureros de la cueva hicieron mención a dos libros hallados a los pies de un altar donde parecía llevarse a cabo un ritual. La mención al corazón de un león del desierto me hizo recordar de inmediato otros sucesos acontecidos, Ricewen recordaba estos hechos al igual que yo. Habían tenido lugar al menos un lustro antes.
Todo dio comienzo cuando se encontró una caravana con emblemas Zhents en las inmediaciones de la villa, había sido objeto de un atentado aunque nunca supimos nada de los autores, casi a la par se encontró un ejemplar de león del desierto, portaba un collar con un amuleto, si la memoria no me falla, era un colmillo. El exótico animal era perseguido por unos orcos pertenecientes a alguna tribu que hasta entonces no había visto, su ferocidad fue recordada durante mucho tiempo sin embargo, tampoco volvieron a verse después de que un grupo de elfos a caballo acabase con ellos, éstos últimos también desaparecieron sin más. Días después de este suceso, dirigía mi camino hacia el norte haciendo parada en el Hospicio y allí encontré un extraño libro. Se trataba de la narración sobre un grupo elfo procedente de Eternoska pero nunca reconocido por los dirigentes de la ciudad. La Sombra de Plata era el título del libro, que por supuesto aun conservo.
De igual forma que sucedieron los hechos, dejaron de suceder perdiéndose parece ser, en la memoria de casi todos los aguerridos aventureros.
Quizá no tenga nada que ver con lo que hoy sucede, pero mi mente no puede dejar de ver coincidencias en todo lo que a posteriori ha pasado. Estando en la posada de la Bifurcación nos pidieron salir para llevar a cabo una investigación rutinaria, salimos pues para dejar paso a un nutrido grupo de elfos portadores de emblemas de una casa noble Los Daeroon. Sellaron la posada con magia, ninguno podíamos acercarnos, entrar o cualquier cosa parecida. Evidentemente eso, despertó la ya nutrida imaginación de todos. Preguntamos al cochero que había conducido la caravana, le habían pagado bien por su discreción y tan solo nos informó de donde procedían, del Anarouch; sus labios se sellaron después. Nos dirigimos entonces hasta el acampado que hay cerca y éste fue quien nos habló de un extraño campamento levantado en el camino de Abdar. Decidimos ir a investigar y si procedía, informar a los caballeros argenteos.
Al llegar allí, observamos un campamento desierto, varias armas estaban sobre la hierba y los calderos humeaban envolviendo con olor al rancho. Varios estandartes se disponían a la entrada del asentamiento, reconocí en ellos al de un grupo de mercenarios cuyo radio de acción era el Anarouch, trabajaban por oro esperando encontrar riquezas que les retirasen de la vida propia del mercenario, mis informaciones aseguran que ha trabajado para los Zhentarines. No gustándome nada la situación pedí al grupo que marchásemos e informásemos de la situación del campamento pero a esas alturas, el resto de mis compañeros andaba rebuscando. Escondido en un cofre se halló otro ejemplar que hablaba sobre la Sombra de plata, el mismo libro que yo conservaba desde años atrás. Además de éste, se encontró lo que parecía un cuaderno de campo con varias anotaciones. El escrito narraba lo que a mi juicio era una huida de alguien pues en una de sus líneas explicaba que eran perseguidos de cerca, y que por increíble que pareciese, ni siquiera una Umbra habían encontrado al atravesar Ascore.
Convencí finalmente a los demás para marchar cuando de pronto la luz rojiza y asfixiante de las llamas nos envolvió. Fue el prólogo a varias cargas orcas, orcos que no identifiqué de la región. Estaban organizados por varios chamanes y brujos.
Todo se calmó tras este acontecimiento, todo calmado hasta hace apenas una deckana, cuando se impidió el que parecía un ritual en honor a alguna deidad orca.
Quise de nuevo echar un vistazo al libro que me enseñaron en la arena de Sundabar y efectivamente comprobé que se trataba del tratado de un brujo, Al-Mijhab y a quien se hallaba sometido.